Mucha gente me pregunta si puede ir al desierto desde Marrakech en poco tiempo, alguna vez hasta el mismo día. Hay quienes se confunden con el desierto de Agafay, que no tiene arena y son colinas peladas a media hora de Marrakech, con experiencias que emulan la del verdadero desierto.
Por la cantidad de horas de viaje al desierto, lo mínimo para ir a Merzouga y volver desde Marrakech son 4 días y 3 noches. Lo que hay que saber —y sorprende a la mayoría de los viajeros— es que el recorrido mismo vale la pena, Ouarzazate incluido.
Sí que es verdad que hay gente que lo hace en 3 días, pero nuestra opinión es que no funciona y se tiene la sensación de que solo se ha ido en coche y poco más. De hecho, nosotros recomendamos pasar además no una sino 2 noches en el desierto precisamente para hacer el viaje más relajado y, sobre todo, aprovechar al máximo. En campamento o no, a tu elección y según la época del año.
El viaje al desierto de Merzouga es un viaje circular que pasa a la ida por Dades y a la vuelta por Rissani, el valle del Draa y Agdz. En estos 4 días de viaje se pasa por el Alto Atlas, el cuello del Tizi n’Tichka y, si hace buen tiempo y la carretera está practicable, de vuelta pasamos por el valle de Ounila, repleto de pueblos bereberes, y paramos en Telouet para comer, visitar la kasbah y, si hay mercado de las gentes de la alta montaña, es interesante de ver. El tramo que se hace en el camino de ida es más directo y hace el recorrido más corto.
Muchas sorpresas os esperan en este camino al desierto, que es la joya de Marruecos y algo difícil de igualar.
En resumen, recomendamos 7 días de viaje según la propuesta que tienes en nuestra web, en que reservar algo más de un día para que Marrakech actúe como colofón final de vuestro viaje. Y es que aconsejamos dejar Marrakech a la vuelta, primero porque da margen de que si hay algún impedimento (corte temporal de carreteras por el clima, por ejemplo), podamos tener margen en la vuelta, y segundo porque así el conductor os inicia en todo lo que es Marruecos, y después de volver del desierto ya tenéis idea de cómo funcionan las cosas, los precios… y podéis hacer Marrakech por libre más tranquilamente. Obviamente, un guía local en Marrakech va a enriquecer y optimizar la visita, lo que prefiráis.
El viaje al desierto de Merzouga desde Marrakech es el más demandado de todos los viajes a Marruecos y una aventura maravillosa de la que disfrutar. No se necesita más, pero si queréis:

3 posibles extensiones de este viaje y un complemento
Finalmente os explicamos tres posibles extensiones a vuestro viaje, y hay más dependiendo de vuestros intereses, claro:
La excursión a Essaouira (3 h de trayecto ida y 3 h vuelta) se hace mucho para tener este contrapunto de mar en el viaje. Nos gusta hacerla con una noche en la ciudad, ya que la medina es muy bonita y la fortificación portuguesa que se construyó hace que el puerto de pescadores sea muy visitable. En el camino se hace una parada en cooperativa de aceite de argán (ver las cabras con pastores en los campos de argán —ojo, ahora está prohibido que suban a los árboles para turistas—, y también, si te interesa, una cooperativa de alfombras en Chichaoua —indícanoslo si lo quieres—). También hay mucha artesanía de plata y madera en Essaouira.
La extensión que en verano se pide mucho es la excursión a las Cascadas de Ouzoud. Por ser también una excursión larga de ida y vuelta desde Marrakech, recomendamos dormir ahí; pero se puede hacer perfectamente sin. Y, de hecho, si modificamos el recorrido final de nuestro viaje (solo en verano), desde Ouarzazate podemos dirigirnos a Ouzoud para pasar la noche y al día siguiente disfrutar de las cascadas y volver a Marrakech.
Otra extensión de varios días es la de Agadir. Agadir es menos visitada (y también a 3 h, en este caso por autopista) y tiene una bonita medina, preciosas vistas desde la fortaleza que se destruyó por el terremoto, y también algo de artesanía. Se puede hacer como destino de un par de días finales de playa o darle un toque más cultural. El aliciente, si podéis tener más días de viaje, es que, en lugar de ir de Ouarzazate a Marrakech por el mismo camino de la ida, lleguemos a Agadir desviándonos en ruta más hacia el oeste, a Taliouine y Taroudant. Alargar el recorrido así permite ver, entre otros, mucho más de la herencia amazigh ancestral en un viejo granero troglodita que aún se usa, incrustado en la pared de una montaña —estos graneros se llaman agadires, y de ahí el nombre de la ciudad—, en la cooperativa de azafrán de Taliouine, la de alfombras en Taznakt y en la visita de Taroudant. Dormimos en Taroudant y al día siguiente vamos hacia Agadir, visitamos la ciudad y nos dirigimos hacia el destino final en Marrakech.
El complemento clásico al viaje al desierto son el resto de las ciudades imperiales: Rabat —la capital del país—, la histórica Fez y la desconocida y recién restaurada Meknes. La visita a Casablanca, aunque solo sea por su imponente mezquita, también vale la pena. Para este viaje haremos otro post.